Uno de los grandes hospitales de peregrinos del Camino Francés
En el siglo XII, el Camino de Santiago era una de las grandes vías de circulación de la Europa medieval. Por él transitaban peregrinos de todas las condiciones, comerciantes, viajeros, pobres desplazados y enfermos sin otra opción. Burgos era una de las primeras grandes ciudades castellanas que encontraban quienes venían por el Camino Francés tras cruzar Navarra y La Rioja. Necesitaban un lugar donde detenerse, curarse, comer y dormir.
El Hospital del Rey, fundado en 1195 por el rey Alfonso VIII de Castilla y vinculado estrechamente al entorno institucional de Leonor Plantagenet y Las Huelgas, fue una respuesta de gran escala a esa necesidad. No fue el primer hospital jacobeo de Burgos —el Hospital del Emperador fue anterior—, pero sí uno de los establecimientos asistenciales más importantes y mejor dotados de la ciudad, atendiendo gratuitamente tanto a peregrinos como a enfermos de la población local.
Lo que distinguía al Hospital del Rey de otros establecimientos similares era su dependencia directa de la abadesa del Monasterio de Las Huelgas, fundado por los mismos monarcas ocho años antes. Esta relación institucional le garantizaba una financiación estable y una gestión rigurosa bajo el amparo de la orden cisterciense. El monasterio y el hospital formaban en la práctica un sistema asistencial integrado, con el hospital atendiendo las necesidades de los peregrinos que transitaban y Las Huelgas supervisando su administración.
Historia: del albergue medieval a la universidad
El edificio original era de estilo cisterciense, austero y funcional, acorde con la influencia de Las Huelgas. A lo largo de los siglos siguientes se fue transformando y ampliando, acumulando las capas arquitectónicas que pueden verse hoy: el románico inicial, el gótico de la iglesia y la enfermería medieval, y sobre todo el espléndido añadido plateresco del siglo XVI que convirtió al hospital en uno de los edificios más ricos visualmente de Burgos fuera del perímetro de la Catedral.
La gestión diaria del hospital estaba a cargo de una comunidad de freires — doce hombres y ocho mujeres — pertenecientes a la Orden del Císter, dirigidos por un Comendador. Junto a ellos trabajaban sirvientes, mozos, enfermeros y otro personal de servicio, hasta alcanzar en torno a un centenar de personas empleadas en las instalaciones.
Las guerras, reformas liberales y cambios en la beneficencia del siglo XIX transformaron profundamente la gestión y la función asistencial del hospital, que acabó pasando al ámbito civil. En el siglo XX tuvo diversos usos institucionales hasta su rehabilitación e integración en la Universidad de Burgos, que lo utiliza como uno de sus espacios históricos principales y alberga en el conjunto dependencias universitarias, entre ellas la Facultad de Derecho.
Qué ver en el Hospital del Rey
El hospital es hoy sede universitaria, lo que significa que el interior de los edificios no es de acceso público en general. Sin embargo, el Patio de Romeros es accesible libremente durante el horario universitario, y desde el exterior se puede ver la Puerta de Romeros, la fachada de la iglesia y la Torre. Para quien hace el Camino de Santiago pasando por Burgos, el Hospital del Rey es una parada con mucho significado: precisamente aquí acababa el tramo urbano del Camino Francés para muchos peregrinos medievales.
San Amaro y el cementerio de peregrinos
Adyacente al conjunto se encuentra la Ermita de San Amaro, vinculada desde antiguo a la tradición hospitalaria del lugar y rehabilitada en época reciente. Según la tradición, San Amaro fue un peregrino de origen francés que, tras completar la peregrinación a Santiago, decidió instalarse definitivamente en Burgos para dedicar su vida al cuidado de otros peregrinos y de los enfermos que llegaban al hospital. Su figura es un símbolo de la hospitalidad jacobea en su expresión más radical: el peregrino que se queda para ayudar a los que llegan después. La ermita conserva un pequeño cementerio vinculado a peregrinos y enfermos fallecidos en el entorno hospitalario.